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miércoles

El abdomen después del parto


El abdomen después del parto: por qué cambia y cómo tonificarlo





¿Por qué todavía parezco embarazada?

Quizás te sorprenda mucho ver cómo quedó tu abdomen después del parto. Tu bebé ya nació, pero justo alrededor del ombligo te encuentras con un enorme globo, redondeado y flácido, que hace que parezcas que aún tienes seis meses de embarazo. 

Muchas mujeres tienen también una línea vertical oscura a lo largo del abdomen (llamada línea nigra) y una maraña de estrías, las cuales son en realidad pequeñas cicatrices producidas por el intenso estiramiento de la piel. Quienes tuvieron una cesárea deben lidiar también con cicatrices quirúrgicas. 

Tu cuerpo, y en especial tu abdomen, tardará en recuperarse por completo del embarazo. Imagina que tu abdomen es como un globo, que se va inflando lentamente a medida que tu bebé crece. El nacimiento del bebé no revienta el globo pero hace que comience lentamente a perder aire. Pero no te preocupes: aunque el proceso sea lento, poco a poco irás notando los cambios. 

A partir del momento en que nace tu bebé, los cambios hormonales hacen que tu útero se contraiga poco a poco hasta llegar al estado previo al embarazo. Tu útero tarda unas cuatro semanas en volver a su tamaño normal. 

Además, todas las células de tu cuerpo que se hincharon durante el embarazo empezarán a liberar el exceso de líquido acumulado. Lo eliminarás en la forma de orina, secreciones vaginales y transpiración. 

Y la grasa extra que acumulaste para alimentar al bebé empezará a quemarse (en especial si estás amamantando y haciendo ejercicio). Pero tardará algunas semanas hasta que percibas los resultados. 

No obstante, las estrías y la línea nigra perdurarán por más tiempo. Las estrías se vuelven por lo general bastante menos evidentes en los seis a 12 meses posteriores al parto. Van perdiendo pigmentación y normalmente se ponen más claras que la piel de alrededor (el color cambiará dependiendo del color de tu piel), pero la textura de las estrías sigue igual. 

El color oscuro de la línea nigra irá desapareciendo gradualmente en un año, aunque puede que no desaparezca por completo. 

¿Cuánto tiempo tardará mi abdomen en volver a su tamaño normal?

Todas hemos escuchado alguna vez historias de mamás recientes cuyas pancitas se ponen firmes y desinfladas inmediatamente después del parto. Si bien es verdad que esto ocurre, es muy poco común. A la mayoría de las mujeres les lleva meses deshacerse de la barriguita de embarazada, y en algunos casos nunca logran perderla por completo. 

La paciencia es clave. Le llevó nueve meses a tu abdomen estirarse para alojar a tu bebé durante el embarazo, por lo cual parece razonable que necesite todo ese tiempo, o aún más, para recuperar la firmeza. 

La velocidad y el nivel de esta transición dependerá en gran medida del tamaño normal de tu cuerpo, de cuánto peso subiste durante el embarazo, de lo activa que eres y de tus genes. 

Las mujeres que subieron menos de 13 kilos y medio (30 libras) e hicieron ejercicio de forma habitual a lo largo del embarazo, así como las que están amamantando y las que han tenido solamente un niño, tienen más posibilidad de adelgazar de manera rápida. 

Si no estás amamantando, necesitarás cuidar tus comidas para poder perder los kilos del embarazo. Necesitas menos calorías ahora que no estás embarazada. (Lee nuestros artículos sobre cómo adelgazar de manera saludable después del parto y sobre la mejor dieta para una mamá lactante). 

¿Qué puedo hacer para que mi abdomen se vea mejor?

La lactancia ayuda, en especial en los primeros meses después del nacimiento. Las mujeres que amamantan queman calorías adicionales para elaborar la leche, por eso habitualmente pierden el peso del embarazo con más rapidez que las madres que no amamantan. 

El amamantamiento también produce contracciones que ayudan a reducir el útero, haciendo de la lactancia un ejercicio para todo el cuerpo. Pero muchas mamás que amamantan dicen que tienen dificultades para bajar los últimos 2 a 4 kilos y medio (unas 5 a 10 libras). 

Algunos especialistas sostienen que el cuerpo retiene estas provisiones extras de grasa para contribuir en la producción de leche. La ciencia no ha resuelto aún esta cuestión de forma definitiva. 

El ejercicio también ayuda. Ya sea un paseo alrededor de la cuadra donde vives o una clase de yoga de posparto. La actividad física tonifica los músculos del estómago y quema calorías. Un régimen riguroso de ejercicios que incluya una sesión de aeróbicos y movimientos que se centren en el abdomen puede hacer maravillas. 

Pero antes de empezar una rutina de ejercicios, debes estar segura de que tu cuerpo está preparado. (Averigua ocho formas de encontrar tiempo para hacer ejercicio después del parto). 

En algunos casos se requiere más esfuerzo para eliminar la pancita del embarazo. Algunas mujeres sufren una separación de los músculos que cubren la superficie del abdomen, una condición conocida como diástasis de los rectos abdominales. La probabilidad de que te suceda es mayor si ya estuviste embarazada antes. 

La diástasis abdominal no causa dolor, y muchas veces su único síntoma al principio del embarazo es el exceso de piel y el tejido blando frente a la pared abdominal. En los últimos meses del embarazo, la parte superior del útero podría sobresalirse un poco y formar un bulto en la pared abdominal. 

Tu médico o partera determinará si tienes esta separación de los músculos y podrá recomendarte ejercicios que podrás hacer después del nacimiento de tu bebé.

¿Es saludable hacer una dieta ahora?

Si subiste mucho de peso en el embarazo, bajar algunos kilos puede ayudarte a reducir el abdomen. Una dieta baja en calorías puede ayudarte, pero concédele tiempo a la naturaleza y al ejercicio para que hagan el primer esfuerzo. 

Espera al menos seis semanas (preferentemente varios meses) antes de reducir calorías, en particular si estás amamantando. Hacer dieta demasiado pronto después de dar a luz podría disminuir tu producción de leche y ocasionarte un mayor cansancio. 

Las mujeres necesitan entre 1600 y 2400 calorías diarias para mantener un peso sano. Para perder alrededor de medio kilo (aproximadamente una libra) por semana, elimina 500 calorías diarias, ya sea comiendo menos o incorporando más actividad física a tu rutina. Perder más de medio kilo a la semana te podría hacer sentir con menos energía y sin buen humor

No hagas una dieta rigurosa. Una pérdida de peso demasiado rápida afectará tu capacidad de amamantar. Las dietas extremas colocan tu cuerpo en nivel de inanición y el estrés y la fatiga provocados disminuirán tu producción de leche

Además, si haces mucha dieta es posible que no ingieras una cantidad suficiente de alimentos nutritivos, y tu bebé podría dejar de recibir las vitaminas, los nutrientes y la grasa que necesita de tu leche materna. 

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