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Mejorar la salud de tu rostro


La mayoría de las mujeres nos preocupamos por mantener la belleza del rostro a través de una serie de cuidados especiales. No obstante, como complemento a lo estético, es primordial tener en cuenta una serie de hábitos que permiten conservarlo joven y saludable.

Si bien es cierto que los productos cosméticos ayudan mucho, no son lo único que se debe tener en cuenta para conseguir una piel radiante y libre de esas imperfecciones que suelen afectarla con frecuencia.

Por fortuna, la mayoría de cosas que podemos hacer son muy fáciles de poner en práctica y lo único que requieren es un poco de disciplina para que sean parte de la rutina.


En esta ocasión queremos compartir 8 hábitos importantes. No dudes en tenerlos en cuenta a partir de ahora. ¡Toma nota!


1. Utiliza protector solar todos los días
El uso diario de protector solar es una de las mejores cosas que podemos hacer para conservar la piel joven y libre de antiestéticas manchas.

Los rayos UV del sol están presentes durante todo el año, incluso cuando el cielo está nublado y la luz directa del sol es escasa. Por esta razón, nunca debes salir de casa sin antes aplicarte una cantidad adecuada de protector, al menos en las áreas que quedan más expuestas.

2. Limpia tu teléfono móvil
Limpia tu teléfono móvil
¿Sabías que en la pantalla de tu móvil se llegan a concentrar más bacterias que en un inodoro? Pues bien, estas se traspasan hasta la piel del rostro cuando atiendes una llamada.

Aunque la mayor parte del tiempo lo ignoramos, los móviles son un epicentro de microorganismos y partículas de suciedad que de una u otra forma tienen contacto con la piel.

Debido a esto, es esencial limpiarlo todos los días con la ayuda de toallitas antibacterias o un producto especial.


3. Duerme bien
Dormir bien no solo es determinante para la salud física y mental, sino también para lo que tiene que ver con la belleza. Dormir menos del tiempo recomendado (7 u 8 horas diarias) hace que el rostro luzca cansado y con poca vitalidad.

El gran problema es que durante el descanso las células se purifican y permiten que la piel se oxigene para darle una apariencia renovada.

Por tanto, quitarles horas de sueño impide que este proceso se dé de la forma adecuada y, a largo plazo, puede provocar envejecimiento prematuro.

4. Incrementa el consumo de agua
Beber agua tibia
El consumo diario de 6 u 8 vasos de agua es esencial para mantener el rostro hidratado, firme y libre de impurezas.

Ese preciado líquido participa en el proceso de desintoxicación del cuerpo y es la manera más eficaz de mantener la humedad natural.

No necesariamente tienes que tomar agua del grifo, también vale la que contienen las frutas, la de una infusión o un jugo natural.

5. Evita que el cabello roce la piel del rostro
Mantener alejado el cabello de la piel del rostro es una forma simple de impedir el desarrollo de manchas y granos de acné.

Los productos que se le aplican al pelo son agresivos con el rostro y pueden influir en la obstrucción de sus poros.

6. Haz ejercicio constante
Haz ejercicio constante
Una buena rutina de ejercicios, que por supuesto incluyan movimientos faciales, reduce la presencia de toxinas que afectan la calidad de la piel.

Este hábito purifica el cuerpo, mejora la oxigenación de la piel y es la mejor forma de evitar la flacidez.

7. Consume más frutas y vegetales
El incremento de frutas y verduras en la dieta es un hábito que mejora la salud de todo el organismo, incluyendo la piel. Estas son la mayor fuente de sustancias antioxidantes, cuya acción detiene el daño celular causado por los radicales libres.

Comer entre 3 y 5 porciones al día disminuye el riesgo de envejecimiento prematuro y garantiza nutrición al cutis.



8. Utiliza mascarillas naturales
Utiliza mascarillas naturales
La aplicación constante de mascarillas naturales es una forma económica y eficaz de darle una apariencia renovada al rostro.

La ventaja de estas sobre las comerciales es que no causan efectos secundarios porque son libres de químicos agresivos. Las puedes preparar según las necesidades de tu piel y el tipo de efecto que desees.

Por ejemplo, si quieres hidratar puedes usar miel o aceites esenciales. Pero, si lo que deseas es exfoliar utiliza azúcar, avena o sal gruesa.

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